domingo, 16 de septiembre de 2012

Las Tics y la sociedad actual


Las Tics y la sociedad actual
Basándome en la lectura de la entrevista al profesor Nicholas Burbules, creo, al igual que él, que esto de la incorporación de las nuevas tecnologías como las netbook en el aula, por ejemplo, crean posibilidades de aprendizaje más amplias y enriquecedoras; si tenemos en cuenta que es mediante Internet que accedemos a mucha información de forma constante y veloz con la que poder trabajar una diversidad de temas interesantes con los alumnos, como así también innovar en actividades “nuevas” que impliquen otros conocimientos y que desaten en los niños la capacidad de imaginar e inventar.
Los docentes hoy, nos vemos envueltos dentro de un mundo en el que nos parece que el avance científico- tecnológico nos sobrepasa; y muchas veces, así es, pero para no desesperar, es conveniente tomar conciencia de que estamos frente a un mundo desconocido, pero que puede ofrecernos mucho más de lo que esperamos. En este contexto, es necesario tener en cuenta que ya no vamos a poder tener el control absoluto de la clase; por eso, nuestro rol ahora se ve modificado. A partir de estas nuevas experiencias es que nosotros como formadores nos vemos en la obligación de cumplir otra función, la de orientadores, ayudando a nuestros alumnos a tomar las mejores decisiones para la construcción de conocimientos.
Como esta situación es inminente, creo que también es la escuela la que tiene que hacerse parte y junto con los docentes hacer de esta, un espacio en el que el aprendizaje sea eficaz logrando las condiciones necesarias para ello. Al igual que la familia, y acompañar a los chicos en este proceso de incorporación de Nuevas Tecnologías que nos llevan a comunicarnos e interactuar de otra manera; ni mejor ni peor que sin ellas, sino distinta, con las cuales accedemos a la educación con un fín que no es más que pedagógico.
Me resulta importante pensar acerca de todo el bagaje informativo que Internet tiene para dar, porque de esta manera, podemos ponernos en otro lugar; un lugar ya no primario; sino más bien secundario de alguna manera; en donde ya no somos nosotros, los que educamos, los únicos, que ahora, arriba del banco, hay una máquina que quizá sepa más, y unos chicos que pese a su corta edad son capaces de enseñarnos que hay otra forma de aprender.

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